Un Robo Fracasado

Ha habido un gran robo en la iglesia cristiana--no en una denominación, pero en varias maneras en todas las iglesias. Es asombroso que todavía no haya sido detectado.

Los primeros artículos robados fueron los regalos de Navidad: amor, alegría y paz. El ladrón dejó en su lugar un espíritu de división y discusión.

Algunas páginas de la Biblia desaparecieron. Los milagros y revelaciones divinas fueron puestas a un lado. El simple mensaje del evangelio fué abandonado, pero como la Biblia no fué leída a menudo, la gente no se dió cuenta que estaban perdiendo la fe. Por ejemplo, la parte de la hoja que contiene Juan 3 fue sacada, eliminando la necesidad de la conversión, el más grande de los milagros. A medida que las buenas obras se volvieron la fórmula para ganar vida eterna, la Iglesia se hizo una religión más. Es más, ella creyó que era una de ellas.

Cuando la silla del pecador arrepentido fué robada, la gente empezó a creer que eran tan justos y tan santos que el sacramento de la Santa Cena se volvió una rutina. Toda referencia a la sangre de Jesús desapareció de los himnos, y el ladrón repitió las palabras de Jesús "Todo esto está cumplido." Todos querían olvidar el asunto tan sangriento!

Algunas canastas para la ofrenda fueron robadas, el ladrón gritó que la iglesia estaba interesada solamente en el dinero. La orden de colectar el diezmo no fue obedecida, pero pocos notaron la falta de fondos en la iglesia porque el entusiasmo por las misiones desapareció.

El don de profecía, el hablar en lenguas y sanar desaparecieron, el ladrón susurró que éstos eran para la iglesia antigüa. La gente no se dió cuenta que le estaban diciendo a Dios que se fuera.

Después de esto el ladrón comenzó a capturar a la gente para sí mismo. Sin requerir que vivieran una vida santa, fué fácil convencerlos que la riqueza y los placeres traen felicidad. Pecados sexuales entraron descaradamente en la iglesia. Algunos dijeron que estaban aburridos y se fueron a otros lugares en busca de poderes sobrenaturales.

Un robo bien planeado y bien ejecutado es muy difícil de detectar y, cuando es descubierto, no se puede identificar. Este ladrón fué muy astuto, pero algunos que en el pasado habían estado en el oculto lo reconocieron. Esto sucedió cuando encontraron que había un poder más grande que el que ellos estaban acostumbrados a ver. A medida que empezaron a conectar el poder que tenían ellos con el diablo, o Satanás, y el poder supremo con el del Cristo resucitado, supieron enseguida que habían encontrado al ladrón tan difícil de encontrar. Mientras tanto, el ladrón había robado también a la iglesia el ministerio de liberación para asegurarse de su propia libertad!

Como un gran gigante que se despierta de su sueño profundo, la iglesia arrepentida y renovada está hoy levantándose alrededor del mundo una iglesia que conoce el poder y autoridad que Jesucristo le dió. (Lucas 9:1) Ella le hace acordar a Satanás lo que Jesús dijo que ni el poder del infierno podrá contra ella. (Mateo 16:18)

Aunque el ladrón halla siempre tratado de robarle la iglesia a Jesucristo, ¡nunca tuvo éxito y nunca lo tendrá! ¡Cada atentado sirve solamente para reforzarla y unificarla a medida que ella descubre la realidad del poder de su Señor resucitado!

(Traducido por Carmen Quesada)


© 1999, Doreen Palmer

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