Antes que las máquinas para las granjas fueran inventadas y antes que se usaran caballos para cultivar la tierra, bueyes fueron usados. Se les ponía un armazón de madera en el pescuezo para que pudieran trabajar juntos, la carga era repartida entre los dos animales. De esa manera, era lo imposible para uno ir mas al mismo paso. Adelante del otro los dos tenían que ir al mismo paso.
Sabemos que esta idea de compartir la carga es necesaria para que los humanos puedan trabajar juntos. Muy a menudo amistades y matrimonios fallan porque una persona insiste en tener el mando total, sin dejar que la otra persona ayude a hacer decisiones. Es imposible ser juzgado si ambas personas no tiran juntos para llevar la carga de la vida.
Mientras que esta idea de trabajar juntos entre humanos es verdad, es también verdad que a medida que empezamos a caminar con nuestro Señor, Dios nos dió propia voluntad. El nunca usa la fuerza para que hagamos lo que el quiere. En otras palabras, fuimos creados a su propia imagen para ser obreros con El al establecer su Reino aquí en la tierra.
El problema es que nos hemos vuelto insensibles a lo que Dios está tratando de hacer en el mundo. Si hay que forzar un camino para desviar la corriente de mal, debemos primero aprender acerca de Dios y entender sus caminos, entonces después debemos ponernos el yugo de buey para trabajar con El.
Muy a menudo los cristianos decidimos que Dios quiere que hagamos esto o aquello, y vamos ciegamente y lo hacemos, después nos preguntamos porque falló o nos cansamos. Solamente al desarrollar una amistad con Jesús podemos comunicarnos con El para descubrir que y cuanto El quiere que hagamos; entonces ahí podemos tirar juntos para hacer el trabajo. Si aprendemos a trabajar dentro de su voluntad, grandes cosas serán logradas.
Jesús dijo; vengan a mi, todos ustedes que estan cansados de sus trabajos y cargas y Yo los haré descansar. Acepten el yugo que les pongo, y aprenderán de mí, que soy paciente y de corazón humilde; así encontrarán descanso. Porque el yugo que les pongo y la carga que les doy a llevar son ligeros. (San Mateo 11:28-30). El nunca nos pide que llevemos una carga más pesada que la que podemos, (con su ayuda) llevar. Pero si tratamos de tirar el vagón solos, a menudo encontramos que es imposible.
La conversación es la llave secreta que nos habre la puerta para que la oración sea contestada. La conversión, o ser nacido de nuevo, es simplemente yugarse a Jesús. Pero después que nos yugamos a El, tenemos que aprender a caminar al lado de El, manteniendo un paso igual, si tiramos muy fuerte y muy ligero nos derrumbamos del cansancio y el yugo nos estrangula.
Cuando estamos dentro de su voluntad y oramos acerca de un problema hasta que sentimos paz, entonces todo lo que tenemos que hacer es sentarnos y darle las gracias porque El completará el trabajo de acuerdo a sus propios planes. Muy a menudo seguimos preocupados después que hicimos nuestra parte, no dejando que Dios haga su parte.
La manera que Dios soluciona un problema puede ser completamente diferente a lo que pensamos que el haría. Debemos recordar que Dios dice, mis ideas no son como las de ustedes, y mi manera de actuar no es como la suya (Isaias 55:9).
Estamos yugados junto a un Rey. Es mucho mas fácil trabajar con uno que sabe adonde vá y que está haciendo, que estar yugado a un humano que nos lleva en la dirección equivocada. Que bendición tener tal persona que nos ayude a llevar nuestras cargas. Traducido por Peter y Lilliam Bakker
© 1999, Doreen Palmer