Después de una larga enfermedad o después que nuestro mundo se vino abajo, hay alguién a quién sentimos que debemos devolver el favor por sus visitas, flores, atenciones, etc. Pero a medida que pensamos en todo lo que podemos hacer por ellos, todo parece inadecuado. De pronto nos damos cuenta de que no hay nada con que pagarle a esa persona. Una tia mia, muy sabia; me dio un consejo para pagar favores recibidos, "no te preocupes, solo hace lo mismo por otra persona--eso es lo que hace girar al mundo."
Al meditar en el amor de Dios hacia nosotros, el mismo sistema es verdad. Dios nos dió a su hijo, Jesucristo, para que muriera en una cruz y así poder cancelar nuestros pecados. De que manera podemos pagarle?
Nunca podríamos pagarle a nuestro amable amigo y nunca podríamos pagarle a Jesús. Pero hay algo que podemos hacer. Podemos dar su amor a otra persona. Jesús nos ama, nosotros amamos a Jesús, y a la vez nosotros amamos a otros. El desborde de amor se filtra en el mundo alrededor nuestro y otros aprenden a amar también.
Al enlistar los dones espirituales, el Apóstol Pablo dice que no sirven para nada sin amor. "si hablo las lenguas de los hombres y aún de los ángeles, pero no tengo amor, no soy mas que un metal que resuena o un platillo discordante" (1 corintios 13: 1). El dice que aunque hallamos recibido el bautizmo del Espíritu Santo, pero no tenemos amor, el don de orar en lenguas no nos ayudará. Aunque dieramos nuestros cuerpos al martirio por Jesús, si no lo hacemos por amor no sirve para nada. Fé, esperanza, y amor son importantes para Dios, "pero la más importante de las tres es el amor." (1 Corintios 13:13).
El amor de Dios es diferente al amor humano, con sus motivos egoistas, y es imprescindible para acompañar todos los otros dones del Espíritu.
"Debemos amarnos unos a otros, porque el amor viene de Dios" (1 juan 4:7). Eso es lo que hace girar al mundo!
Traducido por Sonia Rivera Traducido por Carmen Quesada
© 1999, Doreen Palmer