Una Lucha que Vale la Pena

Neville Palmer

 Mientras conversaba con mi esposo acerca de la posibilidad de otra guerra, le comenté que el miedo que yo tengo es que los jóvenes de hoy en día, no tienen la autodisciplina que demandaría de ellos. Me temo que no podrían manejarse en tal caso.

La respuesta que me dió mi esposo fué una sorpresa para mí. El pasó por la segunda guerra mundial como ciudadano de Inglaterra y como marinero en el Medio Oriente, me dí cuenta que él vivió un infierno por muchos años y sabe de primera mano lo que dice.

Mi esposo me contestó, "estoy seguro que eso es precisamente lo que necesitan hoy en día, un propósito en la vida. Necesitan un líder como Winston Churchill que los desafíe a obtener una meta."

Quizás ésta es una de las razones por la cual los verdaderos Cristianos son una gente felíz. Tienen una meta. Ellos saben que el fin está cerca, y que mientras los teólogos discuten acerca del orden de los eventos, todos están de acuerdo que al final Dios tendrá la última palabra y el pecado será destruído para siempre. Mucho sufrimiento tomará lugar para ganar la guerra, pero al final "para que al nombre de Jesus doblen la rodilla...y todos reconozcan que Jesucristo es el Señor." (Filipenses 2:10) Cuando oramos la oración que Jesús nos enseñó "venga tu reino", (Mateo 6:10) estamos pidiendo que los días se aceleren para que eso pase.. Estamos pidiendo que la guerra se acelere. Dios sería muy felíz si pudiera acelerar ese día, eso es también lo que desea. Pero hay un problema: Dios dió al hombre derecho a elegir su propia voluntad, de elegir como quiere vivir y le está dando tiempo para que vea el fracazo de él, atento a cambiar el mundo solo con sus gobiernos e instituciones. El le está mostrando al mundo que eso no dá resultado mientras el hombre insista en mandar sin la guía de Dios.

Santo juicio está cayendo hoy en día. Solamente en medio de hambre, terremotos, y guerras la gente se arrodilla. Mientras estemos gordos y viviendo entre el lujo, no vemos la necesidad de Dios.

Dios por naturaleza es amor y por eso, ha atrazado en mandar nuestra recompensa por nuestra rebelión y arrogancia contra El. Nos está dando unos pocos años para arrepentirnos, y darle a todo el mundo las buenas noticias de salvación y de su pronto retorno. La Biblia nos dice que el evangelio primero será predicado a todas las naciones, y entonces el fin vendrá. (Mateo 24:14)

Hay una guerra que pelear. Tenemos una meta. Esta guerra no es de fusil ni bombas; es una guerra espiritual para ganar el mundo para Jesucristo. Desmayamos cuando pensamos en las masas que hay contra nosotros, y nosotros somos pocos, pero el Dios del universo y Todopoderoso siempre ha ganado las batallas de su pueblo. Al final El establecerá una sociedad donde "ya no habrá muerte, ni llanto, ni lamento, ni dolor" (Apocalipsis 21:2-4)

La noticia que Jesucristo es Señor, tiene que ser llevada al fin de la tierra.

Nosotros TENEMOS una pelea que vale la pena ¡adelante entonces! Traducido por Carmen Quesada


© 1999, Doreen Palmer

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