Vivimos en un mundo de mal. El pecado abunda por todos lados. Aún nuestras Iglesias caen en enseñanzas y actividades que no son mandados por Dios. Aún los "elegidos" pueden ser engañados (Mateo 24:24).
El pecado no es nada nuevo. La tentación no es nada nueva. Antes de que Jesús empezara su ministerio, fué tentado 3 veces por el diablo. (Mateo 4:11) La tentación siempre ofrece algo atractivo; a Jesús se le dió la oportunidad de darle de comer a las multitudes, al convertir las piedras en pan. El diablo mismo citó las escrituras para convencer a Jesús. Todo sonaba muy bien, pero Dios no le dá de comer a la gente de esa manera! Dios PUEDE hacer milagros, pero no lo hace violando las leyes de la naturaleza, al menos que sea necesario.
Conociendo el corazón compasivo que tiene Jesús, de seguro que El hubiera querido terminar con el hambre en este mundo, pero El sabía que esa no era su misión. Su misión era hacer un nuevo pacto entre el hombre y Dios y enseñarle al hombre como vivir. El sabía que el corazón del hombre era su primera prioridad. Aunque El milagrosamente dió de comer a 5,000 en una ocasión, no hace un hábito de ello, y El espera que el hombre trabaje y se gane la vida.
Cuando hay algo que deseamos obtener, es importante tomar un tiempo para examinar con cuidado. Si es más dinero o un mejor trabajo, debemos preguntarnos "¿porqué"? Si deseamos éstas cosas para mantener a nuestra familia o financiar al reino de Dios, puede ser un buen motivo. Si es solo para hacernos mas ricos por rasones egoistas, debemos recordar lo que dijo Jesús, nadie puede servir a dos amos...."no se puede servir a Dios y a las riquezas" (Mateo 6:24)
A veces un buen trabajo puede ser un pecado. Es pecado si se esta sacrificando a alguién o algo más importante. Nuestra primera prioridad debe ser enseñar y predicar el evangelio a los demas. Pero si trabajamos para ganar puntos con Dios, debemos examinar nuestras vidas y doctrina. Muchos Cristianos estan tan ocupados haciendo el bien que pierden contacto con Jesús y entonces le abren la puerta al pecado.
No es fácil elegir la voz debida entre tantas voces que escuchamos. En realidad, hay una sola manera de hacerlo.
Debemos yugarnos a Jesús como si fuera a otro buey, para poder llevar las cargas de la vida firmemente y con cuidado (Mateo 11:28-30). En otras palabras, debemos aprender a comunicarnos con el Jesús que resucitó de los muertos y que oye cada una de nuestras oraciones.
Podemos preguntarle que debemos hacer, y después seguir su dirección.
Si insistimos en seguir nuestro propio camino, encontraremos muchos problemas. Si aprendemos a ser un buen buey, y hacer nuestra parte, sin esperar que todo caiga del cielo, sus riendas nos dirigirán suavemente en el buen camino. Por medio de la oración, podemos aprender a hacer nuestra parte en el reino de Dios, pero debemos estar seguros que estamos haciendo exactamente lo que El quiere que hagamos. "el yugo que les pongo y la carga que les doy a llevar son ligeros" (Mateo 11:30). Nunca estamos solos, ni en buen tiempo ni en malo.
Puede ser que lo que deseamos más, sea lo que Satanás nos arroje para hacernos pecar, o para mantenernos tan ocupados que no tenemos tiempo para hacer lo que Dios quiere que hagamos. Esta dicho, que si Satanás puede mantener a los Cristianos ocupados, el puede hacer lo que quiere en el mundo. Tambien está dicho que el mundo se está perdiendo porque mucha gente hace NADA!.
Jesús golpea en la puerta de nuestros corazones, y quiere entrar y vivir ahí (Apocalipsis 3:20). El viene como un amigo, no un enemigo o un extraño. El viene como un maestro para ayudarnos a resolver nuestros problemas. El viene a darnos paz y alegría. El viene para darnos vida eterna. Me pregunto porqué mucha gente no contesta al que está llamando a la puerta!
Yo pienso que deberían correr para que entre y les enseñe como vivir en el mundo que vivimos hoy. !-- end of article -->
© 1999, Doreen Palmer