En la Biblia, la música era usada a menudo para disipar el poder de las tinieblas y ganar la batalla sobre el enemigo.
Por ejemplo, David tocaba el arpa para el rey Saúl, cuando el rey se sentía deprimido (1 Samuel 16:23), y los Israelitas antes de entrar en batalla; alababan y daban gracias a Dios por la victoria (2 Crónicas 20:21).
Cristiano, la alabanza tiene un efecto poderoso que nos ayuda a superar tiempos de desánimo. Un amigo oraba, "¿Señor, porqué es que la alabanza es tan eficáz en poner contentas a las personas?" La respuesta la sorprendió, "si llevaras a un león a la ciudad, la gente desapareceria rapidamente. Eso es lo que la alabanza hace al mundo de las tinieblas".
A pensar de que el significado del león, parecía contestar la pregunta, había otro problema. Satanás es llamado el "león rugiente" (1 Pedro 5:8), así que porque un león va a ir contra otro león?. Un león contra otro no parece ser como se obtiene la victoria.
Entonces me acordé de que la tribu de Judá era la tribu que alababa. Jesús pertenece a ésta tribu, por ser de la familia del rey David. En la Biblia Jesús es llamado "el león de Judá" (Apocalipsis 5:5). ¡EL LEON DE JUDÀ! Ah, ahora entendí que el león que fué a la ciudad fué realmente Jesús!
Un león es poderoso. Satanás también es poderoso como alguién que halla estado envuelto en brujerías u otras cosas; así lo podrá haber visto. Mientras que ese malvado león rugiente es poderoso para destruir vidas, el león de Judá lo hace ver como una sombra de lo que es el. Solamente con que un hijo de Dios mencione el nombre de Jesús, es suficiente como para mandar a Satanás, el "poderoso" león, que corre a esconderse!. El león de Judá trae paz, alegría y amor - todo lo contrario de lo que el león malvado puede traer.
En el Antiguo Testamento, se le mandó a la gente que dieran sacrificios a Dios de ovejas, toros y cabras para pagar por sus pecados. Ahora que Jesús murió por nuestros pecados, el único sacrificio que es requerido de un Cristiano, es el sacrificio de la "alabanza" (Hebreos 13:15). Asi como el humo que subía al cielo hablaba del sacrificio de un animal, de la misma manera la alabanza que mandamos al cielo es una señal de que voluntariamente crucificamos nuestro egoismo.
Alguna vez encontró una lámpara vieja y pensó que podría hacerle funcionar? Se vé linda y aparenta como algo de valor, la lleva a la casa solamente para descubrir que tiene una falla eléctrica muy peligrosa. Asimismo, es con lo oculto. Como no entendemos el mundo espiritual, es emocionante ver como trabajan los diferentes métodos para comunicarse con el "otro lado", y ver como las drogas lo hacen sentir a uno como un ganador. Solo que después que nos damos cuenta de lo que pasa mas tarde, entendemos el poder del mal. Los hechizos son fascinantes hasta que nos quemamos con ellos.
El pecado es la basura de Satanás. Su basura no viene en bolsa de basura, sino que viene en bolsas muy lindas, envuelto como regalo. El pecado es disfrutado hasta que no se abre el paquete y se vé lo que está dentro. Pero ¿a quién darle el paquete? Quién lo va a querer?
El león de Judá murió para vencer el pecado y todo trabajo del diablo. (1 Juan 3:8) Solamente necesitamos pedirle al gran León que nos guie en la batalla contra el león malvado. y la victoria estará asegurada. Debemos obedecer la voz correcta, para obtener la victoria y no desviarnos como lo hizo el profeta Balaam (Números 22:24).
Sin embargo Balaam hizo una predicción correcta, "Veo una estrella que sale de Jacob, un rey que se levanta en Israel" (Números 24:17-19). Jacob era el padre de Judá. La tribu de Judá fué la tribu que alababa - los antepasados del rey David y también de Jesús.
Por eso es que a Jesús lo llaman "el León de Judá."
El último libro de la Biblia lo dice todo: "El león de la tribu de Judá, que es descendiente del rey David, ha vencido (Apocalipsis 5:5)."
Traducido por Carmen Quesada
© 1999, Doreen Palmer