¿Se ha sentado usted al lado de un hormiguero y ha observado como las hormigas movieron una migaja de pan a su nido? La tarea de mover un pedazo de pan así de grande, nos parece imposible para ellas. Pero mientras se mueven migaja tras migaja, la tarea de mover toda una corteza de pan se cumple rápidamente.
¡Así es con seres humanos cuando hay una tarea que hacer! Lo que es imposible o muy lento para una o dos personas, se convierte en una tarea pequeña cuando muchos comparten el trabajo. No vamos a olvidar como llegaron nuestros amigos y como nos ayudaron cuando nos mudamos de una casa a otra. Una tarea de un día se cumplió en poco tiempo.
Personas, trabajando juntos en un trabajo misionero o de la iglesia, pueden lograr mucho. Cuando mantengamos la unidad en amor y en comprensión, las buenas noticias del evangelio de Cristo Jesús, se puede propagar rápidamente y el apoyo humanitario se puede brindar a quienes lo necesitan. Pero un hombre trabajando con otro hombre, puede lograr resultados limitados si Dios mismo no está encargado con el trabajo.
Frecuentemente ponemos la carreta en frente del caballo. Empezemos un buen trabajo para el Señor y pidamos sus bendiciones. El quiere guiarnos a nosotros, y así nos dará ayuda y sabiduría para cumplir la tarea. Jesús dijo "Mi yugo es fácil, y ligera mi carga." (Mateo 11:30) Solamente cuando nos aparejamos en las guarniciones de Jesús, podemos cumplir la tarea rápida y fácilmente. Cuando una iglesia o un grupo se une en busca de la voluntad de Dios antes de decidir cual tarea hay que hacer, y que se trabaje juntos en armonía con El; se puede hacer grandes obras.
Usualmente hay dos desventajas en cumplir una tarea. En primer lugar frecuentemente empezamos a ciegas pensando que estamos haciendo la voluntad de Dios, cuando El realmente no quiso que nos ocupáramos en eso ahorita, porque El tiene una tarea más urgente que hacer; más urgente desde su punto de vista.
La segunda desvantaja es, que es difícil para los seres humanos trabajar juntos en acuerdo. Frecuentemente empezamos un trabajo en armonía pero mientras sigue el trabajo se aparecen celos y rencor. Hay acusaciones tras acusaciones hasta que las personas pierden su interés en el mismo trabajo que empezaron con entusiasmo. El pecado humano nos previene a cumplir la tarea. Sumisión a Dios y sumisión a otros seres humanos es difícil para nosotros como seres humanos con voluntades fuertes.
"Somos colaboradores de Dios." (I Corintios 3:9) Necesitamos aprender a pedir a Dios que nos guíe para ser un pueblo más santo. Necesitamos detener nuestros propios pecados y así podemos traer las noticias buenas hasta los fines del mundo. Nos está esperando un mundo con sed y con hambre, un mundo que no sabe a donde irse. Necesitamos estar preparados con Jesús, y con Jesús solamente. ¡Trabajemos para El; que El no trabaje para nosotros!
La última oración de Jesús fué para usted y para mí - para los creyentes del futuro. El supo que nuestra debilidad es la desunidad y por eso oró "que todos ellos estén completamente unidos, que sean uno solo en unión con nosotros, oh Padre, así como tú estás en mí y yo estoy en tí. Que estemos completamente unidos, para que el mundo crea que tú me enviaste . . . para que el amor que me tienes esté en ellos, y para que yo mismo esté en ellos." (Juan 17:20-26)
Mientras leemos la Biblia y vemos el desplegar del plan de Dios para la eternidad, comprendemos que estamos viviendo en una época muy especial en la historia de Dios. Usted y yo somos diseñados y amoldados específicamente para una obra especial. Asegurémonos que trabajamos para un Líder cristiano quíen recibe sus ordenes del Rey de Reyes y Señor de Señores. Asegurémonos también que escuchamos la voz de nuestro Señor, y pedirle que nos muestre nuestras debilidades. Así se puede hacer un espíritu de cooperación entre nosotros y se puede cumplir la gran comisión. (Mateo 28:19-20) Traducido por Peter y Lilliam Bakker
© 1999, Doreen Palmer