Es La Muerte El Final O El Comienzo?

'Pop'

Nosotros acabábamos de llegar de Inglaterra cuando fuimos llamados para asistir al funeral del padre de mi esposo, quién tenía 96 años de edad. ‘Pop' como amorosamente lo llamábamos, murió en su propia casa exactamente como el había orado que así fuera. El vivió solo, él había estado cocinando su acostumbrado pescado y papas cuando su mejor amiga sintió que debía ir con urgencia a casa de él para verlo. Fué tiempo de la cena, y sus visitas fueron siempre por las mañanas.

Cuando ella llegó, se dió cuenta que Pop no se sentía bien. Ella llamó por teléfono a su hija y ellas pensaron que lo mejor era traer a un doctor. Pop fué a su cuarto para acostarse; cuando el doctor llegó, decidieron llmar al hospital para apartar un cuarto. Mientras ellos estuvieron llamando, escucharon un estertor de muerte viniendo de su cuarto, y la vida de Pop se había ido.

Nosotros recordamos que cada vez que le visitamos, el hizo tan fácil nuestro retorno a Canada. Siempre nos preguntábamos si lo veríamos vivo otra vez, pero él señalaba el cielo y decía, " si no nos miramos aqui en la tierra, nos encontraremos allá en el cielo." El sonreía afectuosamente y nos daba un gran abrazo cuando salíamos. Nosotros conocimos el significado de lo que el decía. El no tuvo miedo de la muerte, pero estaba seguro de una casa en el cielo con el Jesús que él amó y del que habló a su mejor amiga.

Para nosotros, esta fué una llamada inesperada para ir a un funeral. Hicimos algunas llamadas de teléfono a nuestros parientes y amigos, y muchos de ellos dijeron que orarían por nosotros. Una vez más sentimos el poder de oración, y mientras estuvimos allí, ayudamos a limpiar la casa e hicimos arreglos para el funeral. El Pastor encargado en el funeral preguntó a mi esposo si le gustaría leer la escritura y decir algunas palabras, y él estuvo de acuerdo. Nosotros supimos que sin la ayuda de Dios ésto hubiera sido imposible, pués ellos eran muy unidos el uno al otro.

La escritura fué la que normalmente se lee en los funerales, " No se turbe vuestro corazón; creés en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy pués, a preparar lugar para vosotros." (Juan 14:1-2)

Después mi esposo comenzó a leer en el libro de Lucas capítulo 24, lo que los ángeles dijeron a las mujeres quienes estuvieron buscando el cuerpo de Jesús, "Porqué buscáis entre los muertos al que vive? No está aquí, sino que ha resucitado." (Lucas 24:5,6) Esforzándose para calmarse, mi esposo se paró al lado del ataúd y proclamó "Pop no está aquí, él ha resucitado!" después él procedió a hablar a todos los allí presentes acerca de la gran fé de Pop, de lo cual dijo que no fué otra mas que la fé cristiana que pudo darnos paz al sepultar a nuestro muerto. El exhortó a todos los presentes a seguir a Jesús.

Mientras mi esposo habló, relató mas tarde que el Pastor que estaba sentado atrás de él susurraba un constante "Alabado seas Tú Jesús", sin ésto, mi esposo dijo que no hubiera sido capaz de terminar de hablar. Después del funeral descubrimos que el Pastor había recibido el Bautismo del Espíritu Santo y es un miembro de Morris Cerullo del Ejército de Dios a nivel mundial, como lo somos nosotros.

Jesús dijo, "Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá." (Juan 11:25) El tremendo poder de la vida que rompió la tumba esa mañana de Pascua, vive dentro de cada verdadero cristiano hoy; y es el poder por el cual Pop será resucitado para estar con Jesús. Es el mismo poder que hizo posible que mi esposo hablara con esa seguridad al lado del ataúd de su amado padre.

Solamente el poder de un Jesús resucitado puede vencer la muerte. Solamente Jesucristo, el Mesías, el Hijo de Dios, puede salvarnos de nuestros pecados y llevarnos seguros al otro lado. Nosotros agradecemos a El por la vida de Pop, una vida en la cual fué capáz de enfrentarse a las circunstancias difíciles y terminar en semejante gracia y belleza dentro del cuidado de un amoroso Creador.

Ojalá que nosotros también, prosigamos una fé como ésta, de manera que cuando nuestra vida termine, sabreros sin duda que la muerte no es el final, sino el comienzo!

Traducido por Peter y Lilliam Bakker


© 1999, Doreen Palmer

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