Jesús Es La Palabra Viva De Amor

IMG SRC="../img/067.jpg" HEIGHT=171 WIDTH=170 ALIGN=RIGHT> Porque somos un pueblo que se ama asimismo más de lo que ama a otros, estamos fracasando. Nuestros matrimonios, relaciones con otros, y nuestras iglesias fracasan.

Un Fariseo, experto en las leyes de Moisés, preguntó a Jesús: "¿Cuál es el gran mandamiento de la ley?" Jesús respondió: Amar al Señor tú Dios con todo tú corazón y con toda tú alma y con toda tú mente. Este es el primero y más grande mandamiento; y el segundo es semejante a éste. Amar a tú prójimo como a tí mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas." (Mateo 22:34-39)

Actualmente nosotros estamos invertiendo esta ley. Estamos casados porque deseamos ser amados, no porque nos amemos el uno al otro. Asistimos a la iglesia para ser bendecidos por Dios, no para bendecir a El. Deseamos estar felices; deseamos ser sanados; deseamos liberación, deseamos tener amigos. ¿Vamos porque amamos a Dios quién nos creó, nos alimentó y cuidó de nosotros? o ¿ Le amamos porque El nos amó a nosotros?

Hoy en día temo por el pueblo de Dios. Esta inversión de los grandes mandamientos ha resultado en caos en la comunidad, y en vidas personales. Es un fracaso en la casa y la iglesia. La pérdida de amor produce riñas; riñas producen separación y división. Porque nos amamos a nosotros mismos más de lo que amamos a nuestro Creador, escogemos versos de la Biblia que nos dicen lo que queremos escuchar.

Los diez mandamientos fueron dados a Moisés para mostrar al hombre lo que es el pecado, pero sin amor a Dios y a otros. no podemos guardar éstos.

El nuevo mandamiento de Jesús "amarse el uno al otro" le hace el "Verbo de vida" (I Juan 1:1). Así le llamo Juan, su discípulo. Juan también dice de El, "En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo ERA Dios...y aquel Verbo fué hecho carne, y habitó entre nosotros...pués la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo." (Juan 1:1,14,17)

Tenemos una responsabilidad para guardar el nuevo mandamiento de Jesús, que es amor. Juan de nuevo escribe, "el que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él; pero el que guarda su palabra, en éste verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado; por esto sabemos que estamos en él." (1 Juan 2:4-5)

Moisés habla de las maldiciones que caerían en esos que no obedecen los mandamientos de Dios. (Deuteronomio17) A veces personas así fueron apedreadas o colgadas en un árbol para morir - "porque maldito por Dios es el colgado." Si ellos fueron merecedores de la muerte, castigados y colgados en un árbol (cruz) para morir, entonces fueron considerados malditos por Dios. (Deuteronomio 21:23)

El Apóstol Pablo escribe que "todo el que confía en observar la ley está bajo una maldición...Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición." (Gálatas 3:13) El fué colgado en una cruz como cualquier criminal judío para que nosotros quienes le amamos, evitemos la maldición de la muerte y el castigo cuando fallemos en obedecer los mandamientos!

Isaías predijo cientos de años antes de que Cristo naciera, que a El le gustaría ser "como un delicado retoño y como una raíz de tierra seca." (Isaías 52:2) La nueva ley de amor de Jesús es como un retoño verde creciendo fuera de la ley antigua de los fariseos, la tierra seca. Jesús ES Dios, y Dios ES amor. Juan, quien dijo que Dios es la palabra de Vida, también le llamó el "Verbo de Dios." (Apocalipsis 19:13)

Isaías exhortó a la gente de su tiempo por su falta de obediencia a la ley: "¡Oh, si hubieras atendido a mis mandamientos! fuera entonces tu paz como un río." (Isaías 48:18) Cuan grande puede ser nuestra paz porque Jesús la palabra de amor, murió para "hacernos libres de la ley del pecado y la muerte!" (Romanos 8:12) El rompió la maldición que es legítimamente nuestra cuando no obedecemos los mandamientos.

La Palabra que dá vida es AMOR. Obedecemos a El porque le amamos. Traducido por Peter y Lilliam Bakker


© 1999, Doreen Palmer

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