(Photo is Mount of Temptation) Cada persona tiene problemas con depresión, algo pasó que activó esto; y nuestra vida parece sin esperanza. Todas las lecciones y experiencias que hemos tenido parecen pérdidas, y el problema del presente se torna insuperable. Nosotros clamamos a Dios y nos sentimos irritables con los que estan a nuestro alrededor.
Cuando las nubes oscuras descansen sobre nosotros, hay algunas soluciones.
Primero, debemos escalar esa montaña santa para estar más cerca de Dios, de modo que El pueda tocarnos con Su santa luz y poder, para disipar los poderes de las tinieblas. Debemos alabar a Dios no necesariamente por el problema que tenemos, aunque este también es una buena idea porque a través de éste aprenderemos valiosas lecciones. Alabemos a Dios solamente porque El es Dios; alabemos a El como creador, amante y guía.
Nosotros le amamos a El porque El nos amó primero. El nos creó para su gloria (Isaias 43:7) -- La alabanza tiene el mismo efecto para el mundo oscuro, que traer a un leon al centro de la ciudad atado con una correa--la gente retrocedería rápidamente.
Nosotros debemos tratar con lo imperdonable. Si estamos enojados o amargados con alguién, la Biblia nos invita a mirar esto "Que brontando raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados. " (Hebreos 12:15) Si tenemos dificultad en deshacernos de ésto, podemos pedir a Dios que nos ayude. Otros pecados como enojo, celos, o lástima de sí mismo llegan a ser un problema si no los tratamos. Debemos arrepentirnos de todo pecado.
Si nuestra vida entera parece ser un problema masivo, es una buena idea escribir una carta a Jesús diciéndole a El pon tu nombre en ésta carta, y después la destruímos. Uno siempre expecta que una carta sea contestada, y al liberarnos del problema y entregarlo a un Padre Omnipotente, nos dá paz y seguridad en nosotros mismos.
Podemos orar y encontraremos un verso en la Biblia que nos ayudará. La Biblia es la espada de Dios para castigar al enemigo. Es asombroso como Dios contestará cada oración y nos llevará a un verso o pasage, para penetrar en nuestros corazones como una espada. Podemos anotar las escrituras y comenzar una lista de ellas, que nos hablen acerca de nuestras necesidades particulares. Leámoslas de nuevo cuando las nubes negras retornen.
Si encontramos las nubes persistiendo, necesitaremos el amor, la ayuda y las oraciones de una iglesia fuerte llena con el espíritu para disipar el trabajo del enemigo. Nosotros mismos podemos usar el nombre de Jesús para tomar autoridad sobre el enemigo, pero por lo menos al principio, podemos requerir de ayuda y consejería de alguién con más fé que la que tenemos nosotros.
Si podemos comenzar a entender nuestros sentimientos, Podemos pedir a Dios que nos enseñe, como quiere El que oremos por nosotros mismos. Nosotros talvés estamos orando en una manera que no es el camino que Dios ha escogido para nosotros, o talvés necesitamos esperar un poco más por la respuesta. Nuestro Padre celestial nos enseña y disciplina como un padre amante, sin embargo, cualquiera que fueran las circunstancias, debemos humillarnos bajo su mano poderosa y estar agradecidos de que El está con nosotros.
Debemos darnos cuenta del poder de la oración, y también de la necesidad de orar. Porque hemos sido provistos de una voluntad libre, Dios espera por la oración antes que la acción. El dijo, "Y busqué entre ellos hombre que hiciese vallado y que se pusiese en la brecha delante de mí, a favor de la tierra, para que yo no la destruyese; y no lo hallé." (Ezequiel 22:30) Cuando Dios decide moverse, El primero busca a alguién para orar. Si una oración es correcta delante de Dios, la oración del más miserable pecador será contestada.
Sin embargo, es esencial que el pecador ponga su corazon recto ante Dios, para pedir a El vivir a su lado y dentro de El por el resto de su vida. Esto es lo que la experiencia de un nuevo nacimiento o conversión es. A causa de la muerte de Jesús el más grande pecador, puede ser liberado y ser hecho puro a la vista de Dios. Estas son las buenas nuevas que la iglesia de Jesucristo proclama.
Mientras seguimos avanzando dirigidos hacia arriba para acercarnos a nuestro Hacedor, la gloria de Su santa presencia nos dá paz en medio de la tormenta y gozo en medio del dolor. (Salmos 16:11) Somos sus hijos a quienes El ama, y por quienes Jesús, nuestro sumo sacerdote, ora al Padre día y noche. (Hebreos 7:25-26) Estemos seguros de pertenecer a su familia!
Mientras aprendemos a amarlo a El y escuchar su voz, las montañas de las dificultades de la vida, son el lugar donde encontramos a El.
Alabanza, honor y gloria sea a nuestro Dios, quién es el Hacedor del cielo y de la tierra, el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Traducido por Peter y Lilliam Bakker
© 1999, Doreen Palmer