Anoche escuché de una madre joven quien recientemente se ha venido de su pueblo. Ella está separada de su esposo, tiene dos niños de cinco y siete años de edad, y está buscando trabajo para mantener a ellos.
Mientras nuestra amiga contó de su condición a los otros quienes estaban sentados en nuestra sala, todos estuvimos de acuerdo que era una situación difícil, pero con eso dieron por concluido el asunto que lástima hay tanto de esto en estos días, ¿no es verdad?
Esta mañana estuve considerando como hemos llegado a ser gente de adaptación. Hemos aprendido a aceptar como norma tantas cosas que hemos perdido nuestra sensibilidad al dolor de otros. Hemos aceptado el descenso espiral en morales una a unaespiral en moral, una por una, sin prestar atención de lo que esto nos ocasiona y sin fijarnos en cual dirección vamos.cuando estamos dirigiendo. Acomodamos primero una cosa, después otra, y todavía otra.
Mientras pienso en esta joven madre, recuerdo mi propia situación muchos años atrás. Pero los tiempos fueron diferentes entonces, y sersiendo una madre soltera no era la norma. Porque no ocurrió con frecuencia, mi iglesia, mi pueblo y mi familia estuvieron listos y dispuestos a ayudarme. La ayuda vino tanto financiera como apoyo emocional, y dos ancianas ofrecieron orar por mi cada mañana–lo que terminó siendo 14 años.
Lo que estoy diciendo es que tuve un ambiente estable y gente que le importó mi situación. No tuve que arrancar mis raíces para moverme a otra área, de este modo cortando la ayuda de mis amigos. Siempre hubo alguien al que podía acudir. Esta mujer de quien escribo está completamente sola. Ella debe adaptarse a un nuevo trabajo– en caso de que lo encuentre. Es dudoso que ella tenga gente que será fiel en orar por ella. Sus niños tendrán que defenderse por si mismos la mayoría del tiempo. Ella tendrá que hacer sus propias decisiones en contemplar disciplinar propiamente a sus hijos, y probablemente ella misma se pondrá en un millón de culpas acerca de sus métodos.
La situación de esta mujer es aún más difícil porque nadie pone ninguna atención a su situación. Nosotros nos encogemos de hombros y la dejamos sola.
Nosotros hemos llegado a ser desensibilizados a lo incorrecto en nuestro entero sistema social, y nos sentimos absolutamente impotentes para hacer algo acerca de ellos. Pero al encogernos de hombros y no cumplir con nuestras responsabilidades, estamos personalmente provocando el derrumbamiento de una caída social. La gente se ha hecho tan insensible a la violencia en la televisión violenta que ellos pueden sentarse hora tras hora mirando sin ninguna emoción. Permiten a sus hijos mirar caricaturas las cuales son un comienzo dentro de la brujería e hechicería. En vez de pararse firmes en sus creencias, ellos permiten a sus niños ‘pasar la noche' con sus novios, y disgustados dicen "Esta es la forma en que los niños son hoy en día."
Una Madre soltera que afronta la crianza de sus hijos en un escenario pagano, más la responsabilidad de ganarse la vida es una carga demasiado pesada para ser llevada por una persona. Ella necesitará orar a Dios para que le provea de ayudantes. Esta oración alcanzará los corazones de aquellos con compasión y entendimiento.
De manera que si usted y yo sentimos un ligero impulso de ayudar a tal persona, es tal vezz porque alguien está orando para que la ayuda llegue. Estemos seguros de que no estemos tan endurecidos e insensibles a las necesidades alrededor nuestro que fallaremos a responder.
Podemos recordar que Jesús dijo. "Y cualquiera que dé a uno de estos pequeñitos un vaso de agua fría solamente, por cuanto es discípulo, de cierto os digo que no perderá su recompensa." (Mateo 10:42)
No permitamos acomodarnos al pecado alrededor nuestro, sino estemos firmes en nuestra fe cristiana con su mandamiento de amarnos unos a otros. (Juan 13:34)
Traducido por Peter y Lilliam Bakker
Doreen Palmer, derechos reservados, 2001