Cuando estaba en la universidad, me gradué de Estudios Religiosos. Me pidieron una asignación sobre "El Reino de Dios", y después de mucha investigación escribí una larga exposición de la escatología del Reino de Dios. Creo que todo lo que escribí fue teológicamente correcto. Pero había un problema; yo me quedé fría espiritualmente, sin entender realmente lo que había escrito.
Esta mañana el gran Consejero me despertó con nuevo entendimiento. Me indicó que el Reino de Dios es un territorio que existe dondequiera que el Rey se le permite reinar. Un rey manda sobre su reino, y Jesús es Rey sobre Sus dominios, ya sea que ese territorio esté en mi corazón en el cielo, o en la tierra. Cuando invito a Jesús a entrar en mi corazón, éste se convierte in Su territorio. Su Espíritu reina dentro de mi siempre que mi voluntad permita que El sea el Soberano.
Tengo que aprender a obedecer a mi Rey como un siervo obediente. El me da libertad para hacer mi voluntad, pero cada vez que escojo, debo asegurarme que esa decisión está de acuerdo con el libro de las reglas - la Santa Biblia. Tengo que leer las leyes cuidadosamente, para no mal entender o mal interpretar ninguna de ellas. Porque la mas importante de todas las leyes es que yo ame aún a aquellos que no me aman a mi; tengo que permitir a otros siervos que trabajan conmigo la misma libertad que el Rey me dioó. Tenemos que aprender a trabajar unidos para destruir las fuerzas de las tinieblas que rodean el Reino de Dios.
Antes que Jesús fuera coronado Rey en una falsa ceremonia de coronación en Jerusalén antes de Su muerte, las multitudes lo honraron con alabanza y con ramas de palma. (Mateo 21:8) Las ramas de palma representan la paz y la seguridad de un oasis en el desierto. Asíi también cuando alabo a mi Rey como una señal de alianza, El me premia con paz y seguridad. En el libro de Apocalipsis encontramos un vislumbre del reino de los cielos, donde el Redentor viste una bata blanca de pureza y tiene en sus manos ramas de palma. (Apocalipsis 7:9) El reino de Dios es un reino de paz donde se destruye el pecado.
Jesús, coronado como el "Rey de los Judíos", fue sacrificado como el Cordero de Dios para hacer un nuevo pacto de sangre entre Dios y el hombre. Nuestros documentos legales están sellados con sellos rojos, representando sangre. Cuando invitamos a Jesús a vivir en nuestros corazones, firmamos un contrato para ser soldados en el ejército del Rey, y ese contrato esta sellado con Su sangre. En pago a nuestro servicio, El nos alimenta, protege, y suple las municiones necesarias para atacar al enemigo: Satanás.
Mis pecados son borrados, y mi nombre esta escrito en el libro de la vida del Cordero. (Apocalipsis 21:27) Cada vez que peque de ahora en adelante, iré sin temor ante el trono de la gracia a pedir perdón al Reino y El pondrá el sello de Su sangre sobre ese pecado. (Hebreos 4:16)
Nuestro Rey ha prometido llevar a Sus siervos a un lugar seguro, (Mateo 24:36-42) mientras El purifica la tierra con tiempos difíciles para humillar el orgullo de la humanidad. (Apocalipsis 21:9) El entonces atará a Satanás, reinará por 1,000 años, desatará a Satanás por un corto tiempo, y luego lo destruirá para siempre. (Apocalipsis 20:2-10)
Cuando Su verdadero reino sea finalmente establecido, Jesús dirá a los residentes: "Dios enjugará toda lagrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá mas llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron. He aquí, Yo hago nuevas todas las cosas." (Apocalipsis 21:3-5)
Cuando oremos: "Venga a nosotros Tu reino," (Mateo 6:10), recordemos que Jesús ha prometido que El vendrá a establecer Su reino. ¡Nosotros simplemente oremos que El venga pronto! (Apocalipsis 22:17-20)
Traducido por Iluminada Martínez
© 1999, Doreen Palmer