Aquellos que no creen en el cristianismo, piensan que su futuro cuelga de un hilo. En efecto así es, está colgando de un hilo escarlata, un hilo fuerte como para amarrar la Biblia y sostener al pueblo de Dios junto. Aunque muchos han tratado de romperlo, el hijo sigue intacto hasta este día.
Los escritores del Antiguo Testamento no estaban percatados del hilo escarlata, pero sin embargo; escribieron acerca de él. Por ejemplo la partera que asistió el parto de los gemelos de Judá, marco la muñeca del primer bebé con un hilo rojo, pero este bebé volvió su mano al vientre de su madre y su hermano nació primero.
El primer bebé representa a los judíos, el pueblo de Dios que eligió primero, la mayoría de los cuales no aceptaron a Jesús, el segundo bebé representa al mundo gentil que sí lo aceptó. El libro de apocalipsis explica como los júdíos vendrán más tarde a Jesús, empezando por la tribu de Judá. (Oseas 5:14)
Rahab la prostituta que salvó a los dos hombres de Dios por medio de un cordón escarlata esde la ventana, es también nombrada en Mateo 1:5 como un ancestro de Jesús. El cordón escarlata por el cual ella salvó a los hombres, representa la línea escarlata de la sangre de Jesús, la cual es el único camino de escape del pecado tuyo y mío.
Así como Dios salvó a Caín de su merecido castigo por el derramamiento de la sangre de su hermano Abel (Genésis 4:8-15) Dios también nos salva a nosotros del castigo por nuestros pecados cuando Jesús derramó su sangre por nosotros.
Exactamente como Dios proveyó un cordero para Abrahám, para que lo ofreciera en sacrificio en lugar de su único hijo (Génesis 22:1-13) Dios proveyó a Jesús su único hijo, como el cordero para ser sacrificado en nuestro lugar.
La sangre de los corderos rociada en los dinteles de las puertas de los Israelitas, fué una señal para el angel de la muerta y que pasara sin tocarlos. (Exodo 12:13) La sangre de Jesús pintada en los postes de las puertas de nuestros corazones, cuando nacemos en la fé cristiana también significa que el angel de la muerte va a pasar sin tocarnos y que vamos a tener vida eterna.
Moisés rociaba sangre sobre la gente y sobre los libros de la ley para quitar el pecado (Hebreos 9:19) Nosotros oramos porque la sangre de Cristo sea rociada sobre nosotros para limpiarnos y ayudarnos a guardar sus leyes. El listón rojo que nos salva no depende de nuestras obras, pero sí en nuestra fé en la victoria de Jesucristo sobre el pecado. No nos podemos salvar a nosotros mismos.
El cordón está bien atado en apocalipsis cuando el Reino de Dios venga a la tierra y el diablo sea destruído, solamente entonces será la victoria final. La sangre del cordero es el cordón rojo de la redención. Celebramos nuestra liberación cuando tomamos el vino en la santa cena recordando a aquel quién nos liberó del pecado y la sepultura.
Si alguién nos dice que el cristianismo está colgando de un simple cordón, aceptamos esa opinión, pero debemos explicar que el cordón es indestructible porque cuelga de una cruz vacía. La Victoria ha sido Ganada!
Traducido por Maribel Ayala
© 1999, Doreen Palmer