Los Cultos Ruidosos Empezaron en Israel

Hace pocos años mi esposo y yo estuvimos presentes en Israel durante la celebración de su independencia. Mientras caminábamos a través de Jerusalen esa noche, nunca habíamos formado parte de una multitud bulliciosa.

Mientras seguiamos por las calles, recordamos las canciones, danzas y el tocar de los panderos no como algo nuevo, pués es una tradición que viene de su herencia. Aunque ésta era una celebración moderna, nos acordamos del cántico de la hermana de Moisés, María quién cantó, danzó y tocó el pandero. (Exodo 15: 20-21) También el rey David tocó toda clase de instrumentos y danzo delante de Jehová. (II Samuel 6:5)

Porque no estamos acostumbrados a tanta exhuberancia, reaccionamos como lo hizo Mical, la esposa de David, cuando miraba a través de la ventana. "Y miró al rey David que danzaba y saltaba delante de Jehová y le menospreció en su corazón." (II Samuel 6:15-16) Ella fué sarcástica cuando le dijo al Rey David: "Cuán honrado ha quedado hoy el rey de Israel, descubriéndose delante de las criadas de sus siervos como se descubre sin decoro un cualquiera." (II Samuel 6:20) Su demostración de alabanza fué desagradable para ella, como podría ser para muchos en la actualidad.

Muchas iglesias modernas podrían pensar que sus danzas, aplausos y la música bullisiosa es algo nuevo. No es nuevo! La alabanza bullisiosa proviene de nuestras raices judías. En la Biblia, la palabra ‘alabar' es mencionada 307 veces ‘cantar' 280 veces, ‘danzar' 27 veces y ‘pandero' 19 veces ‘gritar' 65 veces y ‘ruido' 93 veces. Jesús nos dijo gozaos cuando seamos aborrecidos por los hombres por nuestras creencias cristianas, de hecho nosotros "vamos a saltar de gozo." (Lucas 6:23)

Se ha dicho que aquellos que no toleran los cultos ruidosos, deberían de acostumbrarse porque cuando Jesús regrese a llevarse a su iglesia "El Señor va a descender del dielo con grito." ( I Tesalonicenses 4:16-17) "Grito" es ruidoso, Jesús no vendrá silenciosamente.

Hay dos tiempos en los que debemos ofrecer alabanza a Dios, el primero es cuando sentimos hacerlo, y el otro es cuando no sentimos hacerlo, si nosotros podemos reunir nuestras voces para alabanza, aunque pensemos que va a ser dif ícil, y continuar por un tiempo y vamos a ver nuestros espíritus crecer y nos vamos a sentir mucho mejor. Josafat rey de Judá, antes de entrar en lo que parecía iba a ser una batalla sin esperanza "puso a algunos a que se contasen y alabasen a Jehová" para ir adelante del ejército. (II Crónicas 20:21) Ellos ganaron la batalla. También nosotros podemos ganar nuestras batallas a través de alabar a Dios cuando nos sentimos tristes o temerosos.

Muchos cristianos prefieren una forma mas callada de adoración, así se sienten mas reverentes. Ellos se sienten avergonzados cuando otros levantan las manos y empiezan a hacer ruidos en la alabanza. Sin embargo, cuando al Espíritu Santo se le permite o se le dá una libertad, muy a menudo la gente se hace bulliciosa, mientras levantan sus manos en entrega a su Señor, la pregunta es A quién estoy tratando de agradar? a los hombre ó a Dios? El rey David quería complacer a Dios y dijo " Y aún me haré más vil, y seré bajo a tus ojos; pero seré honrado delante de las criadas y de quienes has hablado.( II Samuel 6:22) Jesús dijo "Dios es Espíritu; y los que le adoran en Espíritu y en verdad es necesario que adoren" (Juan 4:24) Cuando adoramos en el Espíritu no siempre estamos callados y cuando adoramos en verdad damos la adoración a Dios, no a los que están a nuestro alrededor.

Los judíos y los primeros cristianos sabían el valor de alabar para tirar las opresiones del mundo de la oscuridad. Las iglesias de adoración libre, en la actualidad están otra vez encontrando que la alabanza sin inhibición libera corazones cargados. Nosotros no vamos a poder resistir las fuerzas diabólicas si no reconsideramos el valor de las tácticas usadas por aquellos que se han ido antes que nosotros.

Entreguemos a Dios, y no a los hombres nuestro "sacrificio de alabanza" (Hebreos 13:15) Cuando nuestra adoración sea un poco ruidosa, nosotros vamos a recordar nuestras raíces judías!

Traducido por Maribel Ayala


© 1999, Doreen Palmer

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