Por supuesto, la pregunta de quien irá al cielo no es decisión mía o tuya. Esa decisión le corresponde a Dios, pero tenemos algunas pistas en la Biblia.
Jesús dijo "Bienaventurados los de limpio corazón porque ellos verán a Dios." (Mateo 5:8) Entonces nosotros debemos ver algunos otros versículos en la Biblia para tratar de entender que es lo que Jesús quiso decir con ésta declaración.
Jesús también dijo, al menos que el hombre nazca de nuevo (nacer espiritualmente) no entrará al reino de Dios (Juan 3:3)
Por lo tanto no es suficiente vivir una buena vida. Tampoco es suficiente llenarse la boca con una oración de aceptación del Espíritu Santo en nuestro corazón al menos que el corazón sea sincero y puro.
Por lo tanto, es esencial que cuando alguien hace un compromiso con Jesucristo, este tiene que estar dispuesto a seguirlo, dejar sus costumbres mundanas, e ir avanzando en la vida espiritual. El no puede sentarse mas en la cerca, porque si lo hace, él la encontrará muy incómoda. El no pertenecerá al mundo ni tampoco a Jesús. El tiene que tomar una decisión. "Escogeos hoy a quién sirváis" como Josue acertadamente dijo hace tiempo. (Josué 24:15)
Aquellos que piensan que son los primeros en el Reino de Dios, pueden terminar al final y aquellos que piensan ser los últimos, pueden llegar a ser los primeros (Mateo 19:30) La condición del corazón puede ser no evidente para aquellos que nos rodean, pero Dios conoce cada uno de nuestros pensamientos. Jesús dijo que aún algunos que han tenido grandes ministerios se preguntarán, el porqué ellos no lo lograron. Ellos hicieron lo que desearon en vez de hacer la voluntad de Dios. Ellos le dirán a Jesús que profetizaron, echaron fuera demonios, y que hicieron muchos milagros en su nombre; pero la respuesta de Jesús será. Nunca os conocí, apartaos de mí hacedores de maldad. (Mateo 7:22) En otras palabras, sus corazones estaban solamente interesados en sus ministerios, no en darle la gloria y honra al Señor Jesucristo.
Si nuestro corazón es puro ante Dios, no debemos vanagloriarnos o exaltarnos a nosotros mismos por lo que hacemos por El; nos consideraremos esclavos. Sirvientes humildes, esforzándonos para entender lo que el Señor quiere que nosotros hagamos.
Si, nuestro pecado ya ha sido perdonado por la muerte de Jesucristo una vez que lo aceptamos como nuestro Salvador; pero si deseamos tener un corazón puro ante El, nosotros también debemos hacerlo nuestro Señor. Señor de todo lo que somos y de todo lo que tenemos. El debe ser Señor en todo.
La Biblia llama carnales a esos que dicen ser Cristianos, pero que realmente aman las cosas del mundo. (Romanos 8:7) o de doble ánimo. (Santiago 1:8) Si queremos hacer a Jesucristo Señor, debemos entonces poner al mundo, la carne y al diablo bajo nuestros piés. Debemos mirar únicamente a Jesús y a nadie y nada mas. De manera que nosotros no somos quienes decidiremos quien irá al cielo, así que tomemos algunos consejos de la Biblia y asegurémonos que nuestro corazón es puro ante Dios, no actuando con hipocrecía. Nosotros podemos engañar al hombre, pero no podemos engañar a Dios.
Traducido por Maribel.
© 1999, Doreen Palmer