Nuestra Casa Debe Ser Una Casa de Oración

Has intentado organizar un grupo cristiano recientemente? Si así lo has hecho, estarás de acuerdo que es muy difícil. Hay fuerzas espirituales que nos pararán o estorbarán, o al menos para cambiar nuestros planes.

Los evangelios registrados en la vida de Jesús, pueden ayudarnos.

Jesús tuvo algunos seguidores, los cuales decidieron un día alabarlo cuando El iba a Jerusalen. El iba sobre un asno, y la gente esparcía sus ropas en la tierra para hacer un camino mas placentero para el asno, ellos ondeaban ramas de palmeras. (Juan 12:13) y gritaban "Bendito el que viene en el nombre del Señor." (Lucas 19:38)

Cuando Jesús llegó a Jerusalen, El fué al templo y echó fuero a los que estaban comprando y vendiendo palomas para el sacrificio. Volcó las mesas y sillas de los cambistas. El dijo "Mi casa, casa de oración será llamada; mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones; y vinieron a El en el templo ciegos y cojos y los sanó." (Mateo 21: 13:14)

Podemos aprender mucho de este acontecimiento. Cuando tomamos la decisión de hacer un trabajo para Jesús. La gente nos alaba, pero después nos encontramos con la oposición, aún de nuestros bien intencionados amigos. Sin tomar en cuenta si recibimos alabanza u oposición, nosotros debemos hacer lo que Jesús hizo, El escogió complacer a Dios y no a los hombres. El limpió el templo de influencias mundanas diciendo: Mi casa, casa de oración será.

Si queremos que nuestro trabajo o iglesia sea uno donde el trabajo de Jesús siga, debemos dejar ideas y valores hechos por hombres. La iglesia de Jesucristo no se debe comprometer con el mundo. Entonces exactamente como Jesús reconoció que debía ser un lugar de oración, asi nosotros debemos asegurarnos que el grupo o la iglesia que estamos organizando, esté fundada en la oración. Si es así; también nosotros vamos a poder hacer el mismo trabajo que hizo Jesús; aún sanar a ciegos y cojos.

Hay un curso que debemos seguir si deseamos un trabajo cristiano. Primero debemos alabarlo a El como hizo la gente en su camino hacia Jerusalen. Debemos alabarlo porque el es Rey, no porque queremos algo de El. Después de la alabanza , nos ocupamos en derrumbar al enemigo como lo hizo Jesús en el templo y como Jeremías lo hizo cuando él reconstruyó los muros del templo, cargando la espada en una mano y la pala en la otra. (Nehemías 4:17-18) Pero la espada que nosotros usamos es "la espada del Espíritu." ) Efesios 6:17)

Aunque usualmente el enemigo viene a nosotros a través de otras personas, debemos recordar que el enemigo real no son las personas, pero si los poderes de las tinieblas, los cuales no quieren que el trabajo de Dios prospere.

Si somos fieles en nuestras oraciones, entonces nuestra iglesia se convertirá en una de sanación como lo fué el templo de Jesús limpiado. Milagros, señales y maravillas abundarán si estamos verdaderamente echando al enemigo y arrepintiéndonos de nuestros pecados cuando llevamos a cabo las reuniones de oración.

La iglesia de los últimos tiempos debe llegar a ser una casa de oración, si esperamos ver realizados milagros mayores.

Traducido por Maribel Ayala


© 1999, Doreen Palmer

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