Nosotros no podemos cambiar nuestro clima. Recordamos este hecho cuando nuestra tierra tiene temperaturas de 39°, cuando las cosechas mueren en busca de lluvia (Ontario, 1988). Nuestra verdadera fuente de vida, nuestra proveedora de alimentos, depende de un poder superior al del hombre.
Los hombres no creyentes, alzan su puño furioso en contra del Creador, que obliga a los seres humanos a sufrir el clima inclemente. Pero aquellos quienes entienden las acciones, la mente y el corazón de nuestro Dios Todopoderoso se dan cuenta que El lo utiliza para recordarnos de nuestra completa dependencia a un poder que es superior al nuestro. La Biblia nos advierte en sus páginas que el hombre debe ser humilde y arrepentirse si desea buen clima y cosechas abundantes. (2 Crónicas 7: 13-14). Guerras, hambrunas, muerte y terremotos se predicen para el final de los tiempos (Apocalipsis.6) para recordarnos que el hombre no controla su mundo. Entonces ¿porqué nos sorprendemos cuando estos hechos suceden?
Un año atrás en la mañana del 6 de junio de 1987, una voz me despertó diciendo, "Profecía 0 Hijos del Polvo." Yo estaba asustada. Decidí escribir el extraño mensaje, orando para que pudiera escuchar una palabra a la vez, para que mis propios pensamientos no interfirieran. Esto fué lo que escribí:
"¡PROFECIA 0 HIJO DEL POLVO! La lluvia debe cesar y las cosechas marchitarse, dice el Señor. Sí, mi mano es pesada sobre mi gente. No escucharán mientras tengan cosechas abundantes, la hambruna se presentará para traer arrepentimiento a los míos. No teman, Mis amados. La despensa del cielo será suficiente para alimentar a todos aquellos que crean en mi Nombre. Mi mano rescatará a todos aquellos quienes me sean fieles. Sobre las montañas, están mis ángeles ellos vienen con pan para alimentarlos y agua para beber. No teman, mis amados, el Señor, su Dios está con ustedes. El señor de Jacob es su refugio. He elegido a esta generación desde el principio de los tiempos, para dar testimonio a aquellos quienes están perdidos y sin esperanza, para poder redimirlos. El tiempo de los milagros ha comenzado. Todo aquel que me nombre será salvado en el juicio que viene sobre la tierra. Mi gozo fluirá en sus corazones y sus almas en un nuevo torrente de bendiciones. Mi paz reinará en sus corazones. CONSUELO, CONSUELO A MI PUEBLO CON ESTAS PALABRAS, ESTO DICE EL SEÑOR".
El propósito de las sequías, se hizo claro para mí. Oro solamente que Jesucristo, el "Agua Viviente", derramará su espíritu, en nuestros secos y endurecidos corazones para que alivie nuestra sequía moral y espiritual. Nosotros somos verdaderamente hijos del polvo, sin poder para crear o sustentar la vida. Somos polvo, y en polvo nos convertiremos (Génesis 3:19).
La lluvia nos recuerda que debemos ser agradecidos cuando Dios nos bendice con agua y comida. Sin agua todos moriríamos. Sin el "Agua Viviente" morimos espiritualmente. ¡Nunca debemos olvidar esto!
Dios esta aún en control de nuestro mundo. "Por lo tanto no debemos temer, aunque la tierra sea removida y las montañas sean llevadas al centro del mar, aunque las aguas estén turbulentas, aunque las montañas se agiten y la tierra sea devorada. No desfallezcan y recuerden que yo soy Dios... Estaré ensalzado entre los paganos, seré ensalzado en la tierra" (Salmos 46:2-10).
Traducido por Maira Sabag
© 1999, Doreen Palmer