¿Es Usted Capáz de Reconocer al Jesús Viviente?

Una de las mayores dificultades encontradas por cristianos es reconocer al Jesús viviente.

Nosotros sabemos que Jesús resucitó de la muerte aquella mañana de Pascua, y que Su Espíritu permanece en nuestro mundo como El lo ha prometido. (Lucas 24:16-24) Todavía fallamos en asociar Su Espíritu Santo, o Alma Santa en algunas versiones, con el Jesús vivo entre nosotros. En realidad, una vez que le hemos aceptado en nuestras vidas, El vive dentro de nosotros. (Juan 17:23) Esta es la causa del cálido y agradable sentimiento dentro de nuestros cuerpos mientras oramos a El.

Nuestro problema es comprensible. Aún Sus amigos no lo reconocieron A El después de la resurrección. (Lucas 24:16) Ellos caminaron con El a Emaús, pero no hasta que El partió el pan en una de sus casas ellos le reconocieron. "Despues, El se separó de ellos, y fué llevado arriba al cielo." (Lucas 24:51) A causa de que El desapareció y apareció algunas veces, Su cuerpo físico resucitado obviamente había cambiado. Tomás tocó su cuerpo de "carne y huesos." (Lucas 24:39) Aún se desapareció de su vista mientras ellos se sentaron a la mesa. (Lucas 24:31)

Muchas iglesias no reconocen al Jesús viviente quien asiste a sus servicios. El prometió que "donde dos o tres estan reunidos en Mi nombre, allí estaré con ellos," (Mateo 18:20) y ¡Jesus siempre cumple Sus promesas! Cuando no es reconocido, Su Espíritu no es capáz de moverse libre en sus servicios.

Jesús no solamente apareció a los cristianos en el Nuevo Testamento, El ha aparecido en forma física a muchos en nuestros días. Por ejemplo, Catherine Marshall, autora de Un Hombre Llamado Peter, habla del aparecimiento de Jesús al lado de su cama para curarla de tuberculosis. Los incrédulos torcen y tergiversan tales acontecimientos, comfundiéndolos con historias de espíritus profanos.

Aunque la mayoría de nosotros no hemos visto a Jesús en forma física, podemos sentir Su presencia una vez que le invitamos a morar en nosotros. Aun así, como humanos es difícil darnos cuenta que ese calor en nuestros cuerpos verdaderamente es el calor de Jesús mismo.

Servimos a un Dios, pero a un Dios con tres distintas personalidades. El es Padre, El es Hijo, y Espíritu Santo - pero todavía ¡El es uno!

Si podemos poner esta verdad completamente en nuestros torpes sentidos, la fé cristiana llega a ser muy simple, un Dios gobierna el cielo y la tierra, el Unico que gobernará al mundo como Rey. Solamente al final de la Biblia las muchas caras de Dios se combinen en una. El es el verdadero Mesías por quién los Judíos han esperado tanto tiempo.

¿Es usted capáz de reconocer a Jesús? ¿O es usted como esos en la tumba vacía quienes no creyeron porque "sus palabras eran locura para ellos"? (Lucas 24:11) Traducido por Peter y Lilliam Bakker


© 1999, Doreen Palmer

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