¿Cree Usted Lo Que La Biblia Dice?
La falta de creencia en lo que dice la Biblia está causando muchos problemas hoy. Esto comienza con las dudas acerca de la creación la cual después se propagó como cancer en la Biblia entera, arrojando duda en los milagros, la resurrección, el rapto y aún en enseñanzas morales.
El pecado puede fácilmente ser perdonado y los códigos morales establecidos si nosotros asumimos la autoridad de cuestionar lo que está escrito.
Yo estuve de acuerdo con los liberales e intelectuales hasta que miré milagros de sanidad, yo misma sentí el poder de la resurrección, y leí que algunos científicos creyeron que Dios creó el mundo como está descrito en Génesis. ¡La Biblia es la Palabra de Dios o no lo es.
No hay necesidad de discusión acerca de la aborción, ordenación homosexual, el sexo de Dios, la última película sobre la vida sexual de Jesús, Tiendas abiertas los domingos etc. si creemos lo que la Biblia dice. Matar es pecado (Exodo 20:13), asesinos e inmorales sexuales no entrarán al Reino de Dios, (Apocalipsis 21:8) Jesús es el Hijo de Dios, (Juan 5:18) no José. El hombre no puede evaluar el sexo de un Espíritu que lo creó a él.
Estamos construyendo "una torre que llegue a los cielos de modo que podamos hacer un nombre de nosotros mismos" como fué hecho en Babilonia. (Génesis 11:4) Como ellos, nosotros estamos confundidos por las torres que construimos para llegar a Dios en nuestra propia manera. Somos como Eva, tratando de "ser como Dios, conociendo lo bueno y lo malo". (Génesis 3:5) ¡Eva debe haber sido la primer miembro del movimiento feminista!
Dios conoció que el hombre necesitó un día a la semana para descansar, fuera este un sábado judío o el primer día de la semana cristiana. Esta es la razón por la cual está situado entre los diez Mandamientos, (Exodo 20:8) el cual dijo que Jesús no vino para abolir. (Mateo 5:17) Mientras necesitamos descanso físico, Pablo dijo, hubo necesidad de descanso espiritual cada día de la semana, y que "los que hemos creído entramos en el reposo." (Hebreos 4:3) Para tener ese tipo de descanso, debemos creer lo que dice la Biblia y obedecer estas leyes, (Hebreos 4:6) de otra manera nos confundimos y nos fatigamos y debatimos las discusiones intelectuales y teológicas. Pablo citó del Viejo Testamento. "Si oyeres hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones." (Hebreos 4:7)
¿No es el orgullo que contruye la torre de Babel y la desobediencia que mantuvieron los Judios en el desierto por 40 años el mismo orgullo y desobediencia responsable por nuestra incredulidad? En aquel tiempo el corazón del hombre fué duro y lo continua siendo hoy.
Necesitamos consuelo, no confusión. Dios es un Dios de consuelo, (2 Corintios 1:3) no el autor de confusión. (1 Corintios 14:33) Necesitamos un día de descanso, de consuelo hoy para relajar y serenar nuestros nervios agotados. "La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma." (Salmos 19:7)
Volvamos a confiar en el ‘Dios dijo' de Génesis. Algunos dicen que ellos no tienen esa clase de fé pero yo digo, toma mucha mas fé creer que de alguna manera fuimos formados por casualidad, que creer en un Creador.
También he descubierto la tranquilidad de obedecer las leyes de Dios precisamente porque siento mas seguridad al cruzar la calle en luz verde que cuando está en rojo. Cuando conocemos lo que se expecta de nosotros, la vida llega a ser menos complicada.
Mientras las batallas sobre asuntos morales continuan furiosamente, podemos descansar en Jesús, nuetro Príncepe de Paz. (Isaías 9:6) Entonces no tendremos miedo por el mañana porque conocemos que El cuidará de nosotros como El lo ha hecho siempre por esos que le obedecen. No permitamos que la incredulidad entre poco a poco en nuetros corazones, porque cuando esto pasa, se propaga como veneno, pervirtiendo las leyes de Dios y causándonos miseria incontable.
"Pero yo y mi casa, serviremos al Señor." (Josué 24:15) Después podemos "levantar manos santas en oración sin ira ni contienda." (1 Timoteo 2:8) Nosotros no "abandonaremos la fé y seguiremos espíritus enganozos y doctrinas de demonios." (1 Timoteo 4:1) Traducido por Peter y Lilliam Bakker
© 1999, Doreen Palmer