Declaración de Fe

Creemos en un sólo Dios que se ha revelado a Sí mismo como Padre, Hijo y Espíritu Santo, eterno e inmutable. Él es llamado la "Deidad" (Rom.1:20), "Elohim" un sustantivo hebreo en plural traducido como "nuestros Dioses" - "Hagamos al hombre a NUESTRA imágen" (Gén. 1.26), o "la Trinidad" un término creado por la Iglesia Cristiana. La naturaleza trina de Dios también es revelada en los tres artefactos que Moisés puso dentro del Arca del Pacto (Heb. 9:4):

Los Diez Mandamientos, el código moral de DIOS EL PADRE (Éx. 20:1-17)
el Maná, el Pan Espiritual y "Palabra" o "Verbo" de Dios--JESUCRISTO (Juan 1:1), y la
Vara de Aarón, el ESPÍRITU SANTO como el Líder escogido por Dios para mostrarle a la gente el camino a Jesús (Juan 16:13-14), vivir en sus corazones (Juan 3:5-7) y unirlos (Ef. 4:3-4).

Jesús vivió en la Tierra como LA MANIFESTACIÓN FÍSICA DE DIOS en la creación (I Tim.3:16), y luego de Su resurrección y la venida del Espíritu Santo, este es LA MANIFESTACIÓN FÍSICA DE DIOS EN LA CREACIÓN (2da. de Cor. 4:7). Así que Dios es tanto EXISTENCIA EXTERIOR (trascendente) y CREACIÓN INTERIOR (inmanente), haciéndolo un Dios único. la iglesia liberal vé a Dios como sólo el Creador del universo externo a ellos, y las doctrinas que pertenecen al conglomerado de la Nueva Era lo ven solamente como dentro de ellos para permitirles actuar independientemente de Dios y hacer un nuevo orden mundial.

El Dios del cristiano es más que cualquiera de estas dos cosas. Él existe tanto INTERIOR como EXTERIORMENTE. Más que ser el Creador del mundo, el Creador puede entrar a hospedarse en cualquier corazón que desee recibirle por un acto del Espíritu Santo de Dios. Es una experiencia esencial para el cristiano porque la Biblia dice que no podemos entrar al cielo sin ella (John 3:5-7).

Aquellos que tienen el Espíritu que resucitó a Cristo dentro de ellos (la experiencia del nuevo nacimiento), puede entonces recibir también al Espíritu Santo como un investimiento de poder celestial (Mat. 3:11; Luc. 24:49; Juan 7:38,39; 14:16,17,26; Hch. 1:5-8). Este bautismo está acompañado poor las mismas señales del día de Pentecostés en el cual los discípulos de Cristo hablaron lenguas, sanaron los enfermos, y echaron fuera demonios (Mar. 16:17-18; Hch. 2:4; 10:45-46; 19:6; 1ra. de Cor. 14:21,22). Estas señales y manifestaciones del poder de Dios están en la Iglesia hoy porque Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos, (Heb.13:8) y su nombre es "Emanuel--Dios con nosotros" (Is. 7:14; Mat. 1:23).

Creemos que el recogido de la Iglesia de Cristo (el rapto) precederá a Su gobierno terrenal, y que son dos eventos separados y distintos:

"Rapto" sencillamente significa "arrebatar a otro lugar". Esto sucede en un instante, cuando la Iglesia de Cristo purificada, tanto viva como muerta, será llevada a estar con Cristo en los aires (Juan14:1-3; 1ra. de Cor.15:51-52; 1ra. de Tes. 4:13-18), y luego de un período de "gran tribulación" o "tiempo de la apretura de Jacob" (Is. 26:20-21; Jer. 30:7; Dan. 12:1: Mat. 24:21,22,29; Mar. 13:19; Apoc. 9 y 16) tanto aquellos que sean 'raptados' y los cristianos que habían muerto antes --ahora con sus cuerpos nuevos --regresarán para reinar con Cristo durante 1,000 años de paz (Apoc. 20-1-2). Luego de que los malos sean juzgados (Apoc. 20:11-15), habrá paz por la eternidad con nada más de enfermedad, muerte o dolor (Apoc. 21:1-5).

No tenemos que temer al futuro porque Dios tiene un plan para librar al mundo del pecado. Hoy las "señales de los tiempos" son solamente una advertencia de que el regreso de Cristo se acerca (Mat. 24:8), y podemos "levantar nuestra cabeza" en esta seguridad (Luc. 21:28).


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